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domingo, 26 de julio de 2015

ESTADO AGONICO DE GRAVEDAD MORTAL- POLITICA

Existen alrededor del mundo unos cuantos países que sufren de este mortal  síndrome que poco a poco va destruyendo su población tanto física como moralmente.  Cabe destacar que pueden sufrirlo tanto los países no desarrollados como los desarrollados.

Sus síntomas más resaltantes son: concentración cada vez mayor de los poderes públicos en manos del gobernante con mente depravada, destrucción del estado de derecho, impera la injusticia, inmunidad e impunidad para sus gobernantes en todos los niveles, eliminación progresiva y acelerada del derecho a opinar y discrepar, lucha a muerte contra los medios de comunicación, aumento de los presos políticos juzgados a dedo, violación aberrada de los derechos humanos rechazando toda intervención extranjera para defenderlos, destrucción de la economía productiva causando gran malestar, aumento alarmante de la inflación, escasez de todo tipo (alimentos, medicinas, repuestos, etc), regulación del consumo humano limitado a lo que le de la gana al gobernante, control de cambio que hace multimillonarios a los gobernantes y allegados, corrupción asfixiante, polarización grotesca de las riquezas (unos cuantos se hacen multimillonario a costa del erario público y la gran mayoría en pobreza de todo nivel), las fuerzas del orden publico tienden fuertemente a cometer actos delictivos y ejercer el poder cruelmente a su voluntad, depravación moral progresiva de la población, malestar agravado de la población, síntomas crecientes de indiferencia y anomia, desorganización social, destrucción de las normas sociales elementales, aislamiento del individuo, bloqueo de la capacidad de reaccionar y actuar de gran parte de la población y otros muchos mas síntomas malignos.

El comienzo de este tipo de gobiernos generalmente comienza con la aparición de un  falso líder profeta y estafador que ofrece esperanzas y bienestar a la población hasta que mediante las elecciones llega al poder.

Los países desarrollados también  pueden presentar síntomas de dictadura pero a niveles muy sutiles que el colectivo no llega a percibir pero que poco a poco es explotado y esclavizado por el sistema gobernante.

Realmente no entiendo que en pleno siglo XXI existan estos aberrados sistemas políticos y solo se puede explicar cuando hay individuos con ambición distorsionada e infinita, que roban el poder para lograr sus metas delictivas.

A todo este estado de situaciones es lo que defino como estado agónico de gravedad mortal del sistema.

Mis recomendaciones para no caer bajo las garras de una tiranía: estar alertas permanentemente, prestar mucha atención a los movimientos políticos incipientes, deshacerse de la indiferencia y apatía para actuar , contrarrestar y eliminar los brotes de este tipo de desgobiernos y sobre todo no ser incautos con las hermosas pero engañosas palabras de esperanza de los falsos lideres profetas.

domingo, 28 de junio de 2015

MAS VALE MALO CONOCIDO QUE BUENO POR CONOCER

Este refrán es una verdad universal comprobada por muchos sucesos reales.

En España, por ejemplo, existen de varias décadas hasta el presente dos partidos políticos que son básicamente lo mismo pero maquillados con diferentes estilos.

En estos últimos años  han gobernado cada vez peor:  despilfarro del dinero del Estado, malas inversiones de fondos públicos que han representado grandes pérdidas y endeudamientos groseros, corrupción galopante e inocultable a todos los niveles de la burocracia. Lo que es peor y más peligroso: los políticos de alguna manera se han convertido en socios ocultos de los grupos poderosos, incluyendo la banca.

En un tiempo no muy lejano presumían de la existencia de un estado de BIENESTAR, PROGRESO Y DESARROLLO, sin embargo, la situación actual es de franco malestar. La gran mayoría de la gente cada vez vive con más precariedad y cada vez hay un grupo pequeño con grandes fortunas.

Personalmente pienso que la situación puede ser perfeccionable o por lo menos mejorarse radicalmente. Se están aplicando políticas económicas totalmente equivocadas o inadecuadas y no se hace lo que realmente debería hacerse. Las consecuencias son un malestar creciente en el país.

La gente quiere cambios que no llegan y comienza la frustración y desencanto. Este es un medio de cultivo ideal para que aparezcan “falsos profetas” que ofrecen villas y castillos para esperanzar a las multitudes; estos, por ignorancia, desespero o ira incontenible optan por desechar a los gobernantes actuales y elegir a uno nuevo que presume de mesías y solucionador de todos los problemas. Esta situación puede llegar a ser muy peligrosa y hasta trágica.

Estamos ante un fenómeno común en sociedades de masas, potenciados por la difusión de los medios de comunicación social: insatisfacciones de origen diverso se van acumulando silenciosamente hasta que un hecho determinado, simbólico, dispara la protesta social. Entonces, pumm!! Viene un caos, desorden, malestar, protestas, gente indignada e infinitas situaciones humanas más. Este artículo está enfocado hacia España pero es totalmente valido para cualquier otro país.

Esto ya ha ocurrido en varios países del mundo desde hace mucho tiempo y la han pagado con mucha sangre, sudor y lágrimas. Un país suramericano es un caso muy triste que refuerza el refrán antes citado.

Lo ideal y recomendable (como única solución) es resolver como sea posible la situación existente y no caer en tentaciones que serán mortalmente lamentables.

¿Cuál debe ser la actitud y posición adecuada?: corregir y mejorar todo aquello que no funciona, incluyendo: excretar a los políticos existentes causantes de tanto caos. Por cierto, los políticos son elegidos y decididos en esa fábrica llamada partidos políticos; los ciudadanos no tienen derecho a tomar esas decisiones.

Los seres humanos tenemos propensión a ser maniqueistas: veamos un ejemplo: tenemos, un sistema democrático, de libre mercado, de respeto (más o menos) a la propiedad privada, separación de poderes (más o menos), estado de derecho imparcial y no discrecional (más o menos), poca interferencia de los políticos en los distintos poderes (bastante deficiente, funciones de Hacienda consideradas muy vigilantes (muy deficiente dada sus parcialidades hacia los distintos grupos sociales), contamos con un sistema sanitario (ahora es prácticamente nulo), nos habían clasificado como país con bienestar social (paso a la historia) y así sucesivamente.

La gente se molesta, desencanta y protesta porque ha perdido muchos beneficios que disfrutaba en el pasado. ¿Cuál es el peligro de todos estos cambios hacia lo negativo?: que el colectivo social opte por tomar sistemas políticos opuestos totalmente tales como socialismos radicales y comunismo de los cuales solo se benefician y disfrutan todos aquellos que están en el poder. Ese es el peligro de la propensión maniqueista de los seres humanos.
Lo ideal es perfeccionar y depurar el sistema que tenemos.

Considero que el tema bancario es fundamental porque fue la chispa que origino esta candente barbarie de desorden. Algunos me criticaran de recurrente en el tema bancario y político pero es necio tocar un tema sin abordar las verdaderas  causas que originan malestar y perdida del estado de bienestar que se había logrado; es muy triste que España tenga que bajar la cabeza y seguir las ordenes y lineamientos de otros países que si han sido ordenados en el manejo del dinero público.

Más aun, a  los conductores del País (políticos), para nada les preocupo ni tomaron en cuenta dos factores de primerísima importancia en un País: que sus políticas sean sustentables y sostenibles; en este aspecto, otros países cercanos al nuestro si lo tomaron en cuenta y están cobrando sus beneficios en esta época de crisis mundial.

Cuando comenzó la crisis, los políticos de turno se avocaron a rescatar a los bancos sin análisis previos, concienzudos y consultados de manera democrática.; se lanzaron sin pensarlo ni dudarlo; ¿curioso, verdad?.

Los bancos solo deben ser rescatados cuando se compruebe (el asunto es: ¿quién es el que va a comprobar, si todos están comprometidos?) que han dado créditos de manera correcta y ética y se producen impagos. Sin embargo, un banco no debe ser rescatado cuando los banqueros dan créditos indebidos y utilizan el dinero de los ahorristas para hacer malabarismos financieros.

Los políticos están totalmente involucrados en el mundo bancario y, el caso más patético es el de las cajas de ahorro. Los partidos políticos están estrechamente (mediante los consejeros, nombrados a dedo por los políticos) relacionados a los banqueros caja ahorristas.

El asunto grave está en el hecho que los partidos políticos en España se “auto regulan” y por tanto, no se autocritican y mejoran éticamente, al contrario de otros países en los cuales los partidos políticos son regulados y vigilados por entes externos al partido (por ejemplo, Alemania).

El problema bancario español se generó porque los bancos crearon o utilizaron infinidad de sociedades y compañías para desviar el dinero que provenía de las colocaciones del Estado (nominas, pagos sanitarios, dinero de Hacienda y pare usted de contar).y sobre todo, del dinero de todos nosotros los incautos que depositamos nuestro dinero en las fauces de los dragones financieros.

Resumiendo: más vale malo conocido que podamos mejorar que “bueno” por conocer y que probablemente tengamos que lamentar.



martes, 23 de julio de 2013

CURIOSIDADES POLITICAS



EL AMOR Y EL INTERÉS SE FUERON AL CAMPO UN DÍA Y MAS PUDO EL INTERÉS QUE EL AMOR QUE SE TENÍAN.

miércoles, 13 de marzo de 2013

John Ralston Saul: “No hay razón para salvar a los bancos”


Anticipó la crisis y el colapso del modelo económico

Este escritor y ensayista canadiense propone rescatar a los ciudadanos desahuciados antes que a los bancos y pasar página respecto a la deuda para prosperar.


 
TOMADO DEL PAIS DE ESPAÑA, EL PAIS SEMANAL

 

Entrevista

 

La persecución del Santo Grial del crecimiento es un error; la economía se ha convertido en asunto de ficción; el dinero ya no representa nada real; hay que reconsiderar qué es una deuda y qué papel deben desempeñar los bancos en un nuevo mundo. Estas son algunas de las ideas que vertebran el pensamiento de John Ralston Saul, escritor, ensayista y filósofo canadiense al que la revista Time calificó de “profeta”.

Por alternativo que pueda resultar su discurso, Ralston está lejos de ser, a sus 64 años, un perroflauta. Alto, delgado y de elegantes andares, acompaña su aspecto de dandi con un discurso sin paños calientes. No reniega del capitalismo; de hecho, reivindica a uno de los referentes del liberalismo, Adam Smith. Pero propone medidas como que se rescate a los ciudadanos desahuciados o sepultados por una hipoteca en vez de salvar a unos bancos que solo conseguirán que la espiral de la deuda siga creciendo.

Una cita poderosa encabeza su último libro, El colapso de la globalización y la reinvención de mundo: “Todavía no entiendo del todo por qué ocurrió. Alan Greenspan, 23 de octubre de 2008”. La frase del exdirector de la Reserva Federal estadounidense da la medida del desconcierto que ha creado la crisis, incluso entre aquellos que la incubaron. Y a ese desconcierto es a lo que se viene enfrentando en los últimos años este pensador canadiense que nada a contracorriente.

PREGUNTA: Estamos inmersos en un periodo negro de la economía, y no parece que las cosas mejoren sustancialmente, ni en el mundo, ni en España, ni…

RESPUESTA: Existe una nueva religión absoluta del crecimiento, el comercio, la santidad de la deuda y de los contratos comerciales, con la que intentan hacernos creer lo inteligentes que son los políticos y lo estúpidos que somos los demás. Da igual lo mala que sea la situación actual, ellos siguen aplicando las mismas recetas, haciendo lo mismo. Eso es lo que se está haciendo en España y en todas partes. El sistema avanza en la misma dirección. Los problemas que hay se están agravando. Nadie reconoce cuál es el auténtico problema. El crecimiento no nos va a sacar de donde estamos; la austeridad, tampoco. Veremos cómo resisten todo esto las democracias. Están poniendo la democracia en peligro.

El crecimiento no nos sacará de donde estamos; la austeridad, tampoco”

Ralston es un hombre de discurso ágil y fluido, sin pelos en la lengua. Nos encontramos con él en el restaurante de un céntrico hotel de Barcelona. La revista norteamericana de pensamiento alternativo Utne Readerle situó entre los 100 pensadores y visionarios más importantes del mundo. Autor de 16 libros (entre ellos, el ensayo filosófico Los bastardos de Voltaire. La dictadura de la razón en Occidente) y de cinco novelas que han sido traducidos a 22 idiomas, Ralston Saul es además el presidente del PEN International, asociación de escritores que data de 1921 y lucha por la libertad de expresión en todo el mundo.

En 2005, tres años antes de que se desencadenase la crisis, publicó el libro El colapso de la globalización y la reinvención de mundo, del que lleva vendidas 400.000 copias, según los datos que facilita su editorial, RBA. En él analizaba el fracaso de los criterios que guían el sistema de relaciones económicas y financieras entre países, explicaba la crisis de un modelo y anticipaba un colapso. En 2009, a la vista de que algunas de sus predicciones se habían cumplido, reeditó con añadidos un libro que llega ahora en su versión española, con un prólogo que aborda cuestiones como el rescate de Bankia.

P: En el libro sostiene usted que el dinero no es real y que nos hemos convertido en sus esclavos. Habla de que vivimos en una economía ficticia. Y dice que en los años setenta el comercio era seis veces el valor de los bienes y que en 1995 era 50 veces más. ¿Cuántas veces más lo es ahora?

R: Nadie lo sabe, pero debe de estar alrededor de 150. Lo más vergonzoso es que los números no están disponibles, o al menos yo no he podido encontrarlos.


P: ¿Y eso qué significa?

R: La ironía es que la globalización ha conducido a lo opuesto de lo que prometía. Prometió competencia, y ha causado el regreso a los oligopolios; prometió renovación del capitalismo, y ha supuesto la vuelta al mercantilismo; prometió el final del nacionalismo feo [sostiene que también hay un nacionalismo positivo], y ha traído la era más nacionalista desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Prometió crecimiento, no tenemos crecimiento; prometió empleo, no tenemos empleo… y así se puede seguir con la lista. Nada de lo prometido ha ocurrido. Dijeron que con el keynesianismo se imprimía mucho dinero; que había que controlar el dinero en circulación y que eso haría funcionar la economía. El hecho es que todo este periodo ha llevado a la mayor expansión en la cantidad de dinero en la historia del mundo, hemos visto cientos de ejemplos de nuevos tipos de dinero: las tarjetas de crédito, los bonos basura, los derivados… Todo eso es imprimir dinero, pura inflación de la cantidad de dinero. El argumento capitalista era que el dinero era lo que engrasaba la maquinaria. Pero llegado un momento dijeron: el dinero es real, por eso es bueno tener a gente trabajando en el sector financiero. ¿Las fusiones y grandes adquisiciones de empresas?: eso es im­primir dinero. Cada vez que una compañía compra otra y se endeuda en, digamos, 700.000 dólares, eso quiere decir que se acaban de imprimir 700.000 dólares, acaban de crear 700.000 dóla­res que antes no existían. Nunca tuvimos tanto dinero circulando en el mundo y tan mal repartido. Y por eso cuando ocurre la crisis, la gente que es parte de esa lunática inflación dice: hay que salvar a los bancos.

P: ¿Y no hay que rescatar a los bancos?

R: No hay razón para salvar a los bancos, no necesitamos tanto dinero. Lo razonable habría sido aprovechar la oportunidad para limpiar el desorden. No hay más que tomar el ejemplo español de Bankia. Una buena política habría sido, por ejemplo, que el Gobierno anunciase que pagaría todas las hipotecas hasta una cantidad determinada, pongamos 300.000 euros. Das el dinero a la gente que está en su casa y que tiene una hipoteca, y de hecho salvas a los bancos: es el ciudadano el que da el dinero a los bancos al cancelar su hipoteca. De pronto, la gente ya no tiene deudas y puede gastar lo que gana. Así es como se crea una clase propietaria y además se relanza la economía. Es tan simple.

P: ¿Y eso es posible?

R: Por supuesto. Para mí la pregunta es: ¿es posible que demos todo ese dinero a los bancos, que fueron los que crearon el problema, para que no se gasten ese dinero y para que continúen autoconcediéndose enormes bonus? ¿Es eso posible? ¿Es eso legal? ¡Vamos, denme un respiro! Hay otra opción: no queremos salvar a todos los bancos, no queremos tanto dinero, así que paguemos 150.000 euros de esas hipotecas y cancelemos el resto de la deuda, 150.000. Los Gobiernos tienen el poder para hacerlo. De ese modo, 150.000 euros no vuelven a los bancos, limpias el sistema bancario y reduces la cantidad de dinero que circula, que es algo positivo.

 

John Ralston Saul (Ottawa, Canadá, 1947) es un hombre que viaja constantemente por todo el mundo. Siempre lo ha hecho. Sobre estas líneas, una foto del año 1976, en el Ártico, adonde acudió como ‘número dos’ de Petro-Canada, una iniciativa que el Gobierno canadiense puso en marcha en los setenta, en plena crisis energética, para recuperar el control sobre sus reservas de petróleo.

Su condición de presidente del PEN International, asociación de escritores creada en 1921 que lucha por la libertad de expresión, le hace moverse de un lado a otro continuamente. En noviembre estuvo en Turquía con una delegación de 20 escritores: “La situación de la libertad de expresión se está deteriorando en ese país”, afirma. “Hay 70 escritores en prisión y 70 inmersos en juicios imposibles”.

P: Pero no debe de ser tan fácil de hacer. Por ejemplo, la gente que alquila se sentiría agraviada.

R: Habría que estudiar los números. La política económica es intentar mover las cosas en una buena dirección. No significa hacer exactamente lo mismo en cada sitio, ni significa que tengas que hacerlo todo a la vez. Resuelves primero ese gran problema y luego haces un programa para alquileres de forma que la gente pueda comprarse la casa que está alquilando. Se pueden hacer más cosas. Por ejemplo, dar una renta mínima a la gente en vez de que tenga que hacer colas para acceder a prestaciones, subsidios y ayudas, en vez de humillarla examinando sus requisitos una y otra vez; ayudas que además resultan caras de administrar… Muchos conservadores, liberales y socialdemócratas responsables están de acuerdo en que sería mucho mejor una renta garantizada anual. Supondría liberar a la sociedad, devolver a la gente el respeto por sí misma. La gente humillada o marginada se sentiría parte de la sociedad. Es curioso, pero hay mucha gente que está de acuerdo con estas ideas.

P: ¿Ah, sí?, ¿y dónde están esos conservadores y liberales que piensan así?

R: ¡En todas partes! No están entre los neoconservadores, pero sí entre muchos conservadores. Muchos empresarios creen en esto. Pero como el debate se pierde en los pequeños detalles y la idea dominante es que hay que reducir el peso del Estado, nadie pone estas cuestiones sobre la mesa.

P: ¿Qué posibilidades hay de que algo como lo que relata se pueda llevar a cabo?

R: Hay posibilidades, por supuesto; han sido posibles muchas otras cosas en los últimos años. Por ejemplo: la clase directiva del sector privado ha conseguido, presionando a los Gobiernos, regulaciones que han convertido el fraude en algo legal. Ahí están esos consejeros delegados percibiendo bonus y participaciones en las acciones, ganando millones cada año: ¡pero si solo son gerentes! Están en el puesto por cinco años, se irán a jugar al golf cuando se retiren, ¡no son nadie! ¡Nadie conoce sus nombres, no han hecho nada en particular! ¿Deberían cobrar esos bonus cuando la empresa va mal? Ese no es el debate. El debate es: ¿deben recibir bonus? ¡Si ya les han pagado! Han usado su influencia para cambiar el sistema impositivo en todos los países para no tener que pagar demasiados impuestos por esos bonus. Eso es fraude. Probablemente, los dos ejemplos más evidentes de fraude desde la Segunda Guerra Mundial son: el cambio en las disposiciones de ingresos de los directivos, fraude evidente hecho legal, y la transferencia de la deuda privada de los últimos años al sector público.

P: La Unión Europea está corroída por la deuda…

R: Hay quien plantea los eurobonos como solución a la crisis europea. ¿Estamos de broma? Yo digo: acabemos con la deuda. No pueden admitir que se han equivocado, así que hacen como que los bonos son algo que les permite coger toda la deuda, colocarla en los bonos y venderlos. Están colocando a la civilización europea bajo el peso de una deuda que no existe. Si tuvieran algo de imaginación y algo de coraje, convocarían una cumbre y dirían: sí, los españoles han hecho mal esto, y los griegos han hecho cosas horribles con esto, pero ninguno de nosotros es una parte inocente; ¿cómo podemos resetear el reloj? Básicamente, vamos a envolver parte de esta deuda en un sobre, escribiremos en el sobre la frase “Esto es muy importante”, lo pondremos en un cajón, lo cerraremos y tiraremos la llave. ¡Hay que pasar página, hay que superarlo! En vez de esto, están intentando volver a hacer lo mismo que vienen haciendo durante años, pero como si no lo hicieran.

P: Una propuesta sorprendente…

R: La mía es responsable y honesta. Ellos están haciendo una propuesta delirante e increíblemente complicada que no va a funcionar y que no nos lleva a ningún sitio. Y en el camino hacen que la gente sufra. ¿Qué piensan que van a decir los griegos cuando les reduzcan el salario mínimo en un 22%? Está claro que esto es como una cuestión religiosa. Como la economía es la nueva religión, han aplicado la moral a la economía. La deuda pública tiene peso moral, pero la privada no. ¿Cómo se come eso? Este es uno de los fracasos de la globalización. Si el sector privado se puede librar de la deuda, el sector público también.

P: Pero entonces, ¿qué pasa, que la deuda en realidad no existe?

R: La verdad es que no. El dinero es una convención. Un árbol es real, el dinero es una convención. Los necios, cuando llega la crisis, están convencidos de que el dinero es real. Enrique IV fue considerado como el Buen Rey porque Francia estaba hundida por la deuda y la hizo desaparecer; a partir de ese momento vivieron 250 años de prosperidad, por quitarse la deuda; Atenas construyó toda su historia tras haberse librado de su deuda; el imperio norteamericano está enteramente construido sobra una quita, se quitaron la deuda de en medio cinco veces entre la guerra civil y 1929; la riqueza de Estados Unidos a lo largo del siglo XX está enteramente construida sobre el hecho de no haber pagado su deuda en 1929: tomaron dinero prestado en Europa, en los mercados, y con eso construyeron ferrocarriles, carreteras, rascacielos y tuvieron un colapso económico: quienes les dejaron dinero lo perdieron y ellos se quedaron con sus infraestructuras. Estados Unidos vivió cinco colapsos que al final le dejaron libre de su deuda y le permitieron convertirse en líder a partir de 1935.

Llevamos 30 años de abrumadora mediocridad intelectual”

John Ralston Saul es un hombre apasionado, un orador nato. No es un anticapitalista. Se declara partidario de muchos de los preceptos de Adam Smith, de la propiedad privada, del mercado, y también de los servicios públicos. Dice que el capitalismo va a continuar. Pero considera que la globalización ha hecho daño. Y señala algunos culpables en su libro. Cita a la Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe: economistas, directivos, consultores y propagandistas, es decir, periodistas de economía: “Difundieron la idea de que el comercio libre, la globalización y la búsqueda del crecimiento eran el único camino a la prosperidad”, manifiesta.

El ensayista canadiense carga contra la llamada generación del informe. Sostiene que el mundo está en manos de economistas y empresarios de capacidades muy limitadas y que en muchos casos son “analfabetos funcionales”. Gente que solo contempla el corto plazo.

“Los historiadores económicos son los intelectuales; los macroeconómicos son los semiintelectuales que dieron forma a las ideas, y luego están las abejas trabajadoras, que trabajan en lo micro, que no piensan y solo hacen números. Se eliminó a los historiadores porque, una vez que tienes la verdad, no quieres que el pasado sea examinado. Promocionaron a los semiintelectuales a los altares. Y elevaron a los que solo hacen números”.

Dice que estamos en manos de estos últimos. Explica que el apogeo de la globalización se produjo a mediados de los noventa, años en que el comercio vivía días de máxima liberalización, los impuestos a las grandes fortunas se difuminaban, las privatizaciones y la desregulación campaban a sus anchas y la civilización occidental abrazaba la religión neoliberal y adoraba el mercado global.

P: Usted ya viene alertando desde hace tiempo contra la globalización…

R: Se veían signos de que la globalización estaba llegando a su fin desde 1995. La globalización se está derrumbando por los defectos que contenía desde el principio como programa ideológico-filosófico-social. Todavía estamos viviendo sus consecuencias: si España se rompe, si Grecia deja de ser una democracia, si en Canadá se producen problemas internos que la resquebrajan, todo ello, en gran parte, será un resultado de la globalización. Yo soy un gran admirador de Stiglitz y Krugman [en alusión a los dos reputados premios Nobel de Economía], pero son dos economistas, y no lo pueden evitar, se fijan en los detalles: habría que hacer esto, habría que hacer lo otro… Hacen bien, pero se les escapa la cuestión principal, la naturaleza de lo que está pasando, la naturaleza de la bestia llamada globalización.

P: Sostiene usted que la globalización se convirtió en religión, en dogma…

R: El Vaticano, en sus momentos de gran poder, era religión de modo marginal; más bien era una cuestión de política y de poder; con la globalización pasa algo similar: es algo económico, de modo marginal; es una cuestión de política y de control, de poder; es un modelo social, igual que la Iglesia católica lo fue o el imperio británico. Y se rompe porque como modelo social no funciona y siembra la catástrofe por el camino. En realidad, la globalización viene de un grupo de gente bastante marginal que tomó unas viejas ideas de mediados del siglo XIX pasadas de moda. Una de ellas era inglesa: el comercio libre, y la otra era el capitalismo de bucaneros, que se remonta a finales del XIX en Inglaterra y Estados Unidos. Unieron las dos cosas y dijeron: esta es una gran idea. Y no pensaron en las consecuencias de la unión de esas dos ideas. En la crisis de los años setenta estábamos con excedentes de producción, no se debía resolver el problema incrementando el comercio, porque ya había demasiados bienes. Es decir, la solución que encontraron para el problema era la contraria a lo que se necesitaba. Llevamos 30 años de abrumadora mediocridad intelectual, sin sentido de la historia, ni imaginación, ni creatividad, sin pensar qué estamos haciendo y adónde vamos: una gran banalidad con tremendos resultados.

 

TOMADO DEL PAIS DE ESPAÑA, EL PAIS SEMANAL

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jueves, 7 de febrero de 2013

jueves, 29 de marzo de 2012

MAQUIAVELO VIVE

Por Ángel Rafael Lombardi Boscán

Quién lo iba a imaginar: quinientos años después, el polémico florentino: Nicolás Maquiavelo (1469-1527), autor del más popular tratado acerca del comportamiento político de los gobernantes en torno al poder, sigue vigente. Se pudiera pensar que la política se ha vuelto más institucional, que las leyes son principios sagrados para garantizar el orden y la paz, en suma la civilidad bajo coordenadas racionales. Y que el discurso político, junto a sus ejecutorias, se ha adecentado. Que ya el veneno no es un instrumento “electoral” para sacar de la carrera política a los adversarios de turno, o que blandir el puñal, con astuto disimulo, es algo obsoleto, completamente anacrónico. Tremenda ilusión.

El poder embruja, envilece y enloquece a sus practicantes más conspicuos. Y si se trata de un poder sin contrapesos y controles, pues aún más. Fueron sabios los romanos en muy pronto advertir esto. Cuando un General victorioso, al regresar de una campaña militar, hacia su entrada por los “Arcos de Triunfo” bajo la alegría desbordante del populacho, un esclavo que iba a su lado le decía al oído: Respice post te! Hominem te esse memento! ("¡Mira tras de ti! Recuerda que eres un hombre" (y no un dios). Aunque igual, bien rápido que se les olvidaba. Nomas Julio César atravesó el Rubicón terminó por aplastar con sus soldados a la Republica.

Dignidad, lealtad, integridad, confianza, patriotismo, virtud, honor, valentía son conceptos deleznables cuando se trata del Poder y su mantenimiento. Es por ello que la gran revolución en la política moderna, en un plano conceptual, la llevó a cabo Montesquieu (1689-1755) cuando propuso el control del poder por el poder mismo, extraña paradoja. El poder vigilado a través del estricto cumplimiento de las leyes, y estableciéndole contrapesos y restricciones para evitar sus reiterados abusos y desviaciones. Sin ello, la sociedad y la ciudadanía, son una víctima inerme del abusador de turno.

Dice Maquiavelo en “El Príncipe”: “Y ha de tenerse en cuenta que un príncipe –y de forma especial un príncipe nuevo- no puede conducirse de acuerdo con todos los rasgos mediante los cuales los hombres son tenidos por buenos ya que a menudo se ve obligado, para conservar su Estado, a obrar contra la fe, contra la caridad, contra la humanidad y contra la religión. Razones por las cuales necesita mantener el ánimo dispuesto según le exijan los vientos de la fortuna, y como dije antes, a no apartarse del bien, si puede, pero a saber entrar en el mal si se ve obligado por la necesidad”.

El asunto es que a cada rato se “entra en el mal” haciendo de la simulación, la mentira y la hipocresía un acto teatral con comparsas y celebraciones, sino basta con repasar los cables de wikileaks donde la diplomacia mundial quedó al desnudo. A J. Edgar Hoover, fundador del FBI, le bastó con espiar al liderazgo estadounidense, y mantenerse en el cargo a fuerza de chantajearlo. Miseria, Corrupción y Poder forman parte de una misma lógica. Ese es el tema, desde una óptica descarnada, “maquiavélica” diríamos, con la que se ha acercado a la política de hoy el actor y director: George Clooney, en su más reciente película: “Los idus de marzo” (2011).


PUBLICADO EN OPINION Y NOTICIAS.COM Miércoles, 28 de Marzo de 2012

http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/11363-maquiavelo-vive

domingo, 20 de noviembre de 2011

LE DESEO AL NUEVO GOBERNANTE

Deseo de todo corazón que el entendimiento ilumine al nuevo responsable del destino del país y del bienestar de la sociedad; de todos nosotros.

Que prolifere el empleo y las fuentes de trabajo para que todos podamos pagar las cuentas. Que regrese de nuevo el bienestar que habiamos logrado.

Deseo que algún poder divino lo ilumine para saber alejarse de los intereses inescrupulosos de los grupos económicos poderosos y se anteponga el interés de la sociedad en general.

viernes, 5 de agosto de 2011

CUANDO EL AMBICIOSO GOBIERNA

Cuando un país es gobernado por ambiciosos inescrupulosos el destino se hace ciertamente oscuro; a la gente de bien y de buena voluntad no le atrae el mundo de la política y de las finanzas publicas lo cual es una calamidad para la salud del país.

Los que se presentan siempre a las contiendas electorales son los voraces caribes ambiciosos disfrazados de abnegados corderos servidores públicos.

Cuando llega la hora del desempeño, se les cae el ropaje y, al país y al colectivo se les cae la tranquilidad y viene el malestar.

Afortunadamente todavía existen muchos países que respetan la alternatividad y entregan el gobierno a quien haya ganado las elecciones, sin embargo, hay otro grupo de países que han caído bajo las garras de feroces dictadores que están dispuestos a hacer toda la delincuencia posible para mantenerse en el poder.

¿Qué hacer?

Debemos hacer lo que no hacemos: vigilar, estar informados, exigir y reclamar constantemente. Debemos estar alertas a las ofertas electorales hipócritas y engañosas.

La prevención siempre es mucho mejor que la curación y reparación.