miércoles, 15 de diciembre de 2010

AMBICION Y VEJEZ

El es un banquero exitoso, simpático, carismático que desborda de alegría y optimismo; a pesar de sus 75 años su apariencia es jovial, energética y motivadora. Había salido de una reunión muy importante en la cual el público quedó impactado con su personalidad; era admirado y era un ejemplo a seguir; en ese momento el estaba muy contento y orgulloso. Se disponía a ir a su mansión para descansar acompañado de su inseparable esposa; cuando llego a su hogar, el antagonismo y contraste eran francamente demoledores; aquel hombre lleno de optimismo contagioso se transformo en un ser patéticamente depresivo con una energía vital menor que la de un cadáver momificado. ¿Qué le había sucedido?; ¿acaso seria por la llegada al ambiente hogareño, muy distante del ambiente públicamente exitoso?; ¿acaso la compañía y presencia de su esposa le deprimía?. Pues no, esa no era la causa.

-Él: hola cariño, ¿qué tal te ha ido?

-Ella: como siempre, en esta aplastante rutina de monotonía, pero a ti te veo cansado y preocupado, ¿te pasa algo?; perdona es un decir, porque siempre vienes igual cariño mío.

-Él: ¿Sarcasmo?, cariño, no te imaginas todo el esfuerzo que tengo que hacer en público para mantener una gran imagen, que la gente me admire por eso y diga: que optimismo, que personalidad tan fantástica tiene ese tío, parece un muchacho ilusionado!; debes entender que hago todo esto por el imperio económico que he levantado y, es nuestro, es por nosotros!!.

-Ella: mi cielo, realmente ya no eres un niño.

-Él: hasta hace pocos años me sentía como un muchacho lleno de energía y motivación, pero ahora me pesa mi existencia.

-Ella: ¿Y entonces? no seas melodramático y ubícate en lo que ya eres, quiero decir, una persona mayor que ya no es un chico, ¿me entiendes?; además, cuando tenias 45 años me habías prometido que te retirarías al cumplir 70 años para estar conmigo el resto de nuestras vidas, ¿te recuerdas?.

-Él: No lo puedo aceptar, tú sabes muy bien todo lo que me he esforzado para lograr a donde he llegado; uno de los hombres más respetados y admirados del país, tú lo sabes.

-Ella: ¿te recuerdas hace muchos años cuando éramos muy jóvenes que vivíamos cerca de aquel hermoso lago rodeado de montañas?; ¿recuerdas que felices éramos?, pensábamos que sería eterno pero así como comenzó un buen día, termino repentinamente y toda aquella felicidad se había esfumado y solo queda la nostalgia amarga del recuerdo.

-Él: no me lo recuerdes porque esos recuerdos me duelen en las durezas del alma y no sé explicarlo, mejor callémonos.

-Ella: creo que la nostalgia es punzantemente dolorosa, que te lo digo yo, que soy experta en esas lides; cariño, estoy tratando de explicarte que todo lo que tiene un comienzo tiene un final, no sé porque pero es así; lo he reflexionado mucho desde hace unos cuantos años; a mi manera soy feliz con las migajas de ratos buenos que me caen al estar junto a ti, junto a tu bella y adorada compañía; ¿y sabes algo?, te amo aún; no sé porque pero todavía es así.

-Él: La vida cambia constantemente y uno nunca es el mismo individuo; cuando éramos niños fue una cosa, de adolescentes somos otra, de hombre maduro hasta ser viejo eres totalmente diferente; mira, el ser humano es como un pantano sin forma ni sustento; es como un monumento a la impermanencia y lo único que permanece intacto es la ambición y otras cosillas más que ya sabes cuales son y nos dan ánimos para seguir adelante.

-Ella:¿ quiere decir que tu única motivación es la ambición del prestigio y reconocimiento?; ¿de eso alimentas el alma?, ¿quieres decir que el hogar y yo no significamos nada sino un motivo para deprimirte; ¿sabes algo?, me parece que tienes dividida tu cabezota; ¿No te recuerdas de nuestro perrito cuando era un cachorro?, que ilusión nos daba; estaba lleno de energía, de alegría, jugueteaba todo el día y parecía un loco endiablado y ahora lo vemos echado durmiendo y solo se levanta para comer y dar unas vueltecitas; es lo normal de la vida y así somos nosotros ¿no crees que es así?. Por supuesto, hay una diferencia: nuestro perrito no tenía ambiciones ni sufrimientos por ser algo y nosotros sí.

-Él: lo único que sé en este momento es que tú eres para mí como un oasis cuando llego a casa, después de haber estado en la selva del cruel trabajo.

-Ella: entonces, ¿por qué trabajas tanto y no estás en el oasis de tu esposa?

-Él: para serte sincero, adoro el poder y adoro que me admiren pero tengo que confesarte algo: el miedo siempre me acecha y me carcome por dentro; lucho por aparentar seguridad y la gente se lo cree pero por dentro sufro por muchos miedos que tengo sobre todo a mi edad y me pregunto muchas veces si tengo que seguir luchando así y, tú me das seguridad para seguir.

-Ella: me cuesta entender todo eso que me dices y te digo que eres contradictorio, mira, todo tiene un precio, tú tienes el tuyo y yo tengo el mío, aquí, muchas veces sola en esta inmensa mansión yo tengo miedo a la vida porque la soledad me corroe el alma; no sé si luchar contra el miedo sea lo mejor; quizás lo mejor sea patearlo con una mirada de perversa indiferencia.

-Él: cariño, no sabes cuánto te quiero; me das fuerzas para seguir porque me fascina escuchar todo lo que me dices después de escuchar todo lo que dicen en las reuniones de trabajo.

-Ella: yo también mi ángel amado y adorado y quiero decirte algo por tu bien, porque te quiero: aceptemos que estamos mayorcitos y llenémonos de energía nueva y de ilusión de vida; ¿podría ser mágico, no crees?

-Él: tengo 75 años y a esta edad me espanta la muerte porque no viviré más de 20 años más; es terrible y espantoso; toda mi fama, toda esa gente que me admira, todo mi poder se desvanecerá; ¿A dónde irá todo eso?¿qué será de mi?; ¿a dónde irá todo ese esfuerzo?; que desperdicio tan grande.

-Ella: mi amado, cuando estemos muertos ya no será nada de nosotros y no sabremos nada de nosotros, entonces ¿para qué preocuparse?; lo peor es que estamos vivos y somos unos campeones de la preocupación; a mí también me asusta la muerte y no ser nada pero pienso que si no comprendemos que es así no disfrutaremos lo que nos queda de vida; ¿no te parece?. Te propongo ir a la terraza y tomarnos un vino mientras dejamos nuestras alborotadas cabezotas tranquilas y en paz.

-Él: es la mejor idea de este día, disfrutémoslo.

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