El es un banquero exitoso, simpático, carismático que desborda de alegría y optimismo; a pesar de sus 75 años su apariencia es jovial, energética y motivadora. Había salido de una reunión muy importante en la cual el público quedó impactado con su personalidad; era admirado y era un ejemplo a seguir; en ese momento el estaba muy contento y orgulloso. Se disponía a ir a su mansión para descansar acompañado de su inseparable esposa; cuando llego a su hogar, el antagonismo y contraste eran francamente demoledores; aquel hombre lleno de optimismo contagioso se transformo en un ser patéticamente depresivo con una energía vital menor que la de un cadáver momificado. ¿Qué le había sucedido?; ¿acaso seria por la llegada al ambiente hogareño, muy distante del ambiente públicamente exitoso?; ¿acaso la compañía y presencia de su esposa le deprimía?. Pues no, esa no era la causa.
-Él: hola cariño, ¿qué tal te ha ido?
-Ella: como siempre, en esta aplastante rutina de monotonía, pero a ti te veo cansado y preocupado, ¿te pasa algo?; perdona es un decir, porque siempre vienes igual cariño mío.
-Él: ¿Sarcasmo?, cariño, no te imaginas todo el esfuerzo que tengo que hacer en público para mantener una gran imagen, que la gente me admire por eso y diga: que optimismo, que personalidad tan fantástica tiene ese tío, parece un muchacho ilusionado!; debes entender que hago todo esto por el imperio económico que he levantado y, es nuestro, es por nosotros!!.
-Ella: mi cielo, realmente ya no eres un niño.
-Él: hasta hace pocos años me sentía como un muchacho lleno de energía y motivación, pero ahora me pesa mi existencia.
-Ella: ¿Y entonces? no seas melodramático y ubícate en lo que ya eres, quiero decir, una persona mayor que ya no es un chico, ¿me entiendes?; además, cuando tenias 45 años me habías prometido que te retirarías al cumplir 70 años para estar conmigo el resto de nuestras vidas, ¿te recuerdas?.
-Él: No lo puedo aceptar, tú sabes muy bien todo lo que me he esforzado para lograr a donde he llegado; uno de los hombres más respetados y admirados del país, tú lo sabes.
-Ella: ¿te recuerdas hace muchos años cuando éramos muy jóvenes que vivíamos cerca de aquel hermoso lago rodeado de montañas?; ¿recuerdas que felices éramos?, pensábamos que sería eterno pero así como comenzó un buen día, termino repentinamente y toda aquella felicidad se había esfumado y solo queda la nostalgia amarga del recuerdo.
-Él: no me lo recuerdes porque esos recuerdos me duelen en las durezas del alma y no sé explicarlo, mejor callémonos.
-Ella: creo que la nostalgia es punzantemente dolorosa, que te lo digo yo, que soy experta en esas lides; cariño, estoy tratando de explicarte que todo lo que tiene un comienzo tiene un final, no sé porque pero es así; lo he reflexionado mucho desde hace unos cuantos años; a mi manera soy feliz con las migajas de ratos buenos que me caen al estar junto a ti, junto a tu bella y adorada compañía; ¿y sabes algo?, te amo aún; no sé porque pero todavía es así.
-Él: La vida cambia constantemente y uno nunca es el mismo individuo; cuando éramos niños fue una cosa, de adolescentes somos otra, de hombre maduro hasta ser viejo eres totalmente diferente; mira, el ser humano es como un pantano sin forma ni sustento; es como un monumento a la impermanencia y lo único que permanece intacto es la ambición y otras cosillas más que ya sabes cuales son y nos dan ánimos para seguir adelante.
-Ella:¿ quiere decir que tu única motivación es la ambición del prestigio y reconocimiento?; ¿de eso alimentas el alma?, ¿quieres decir que el hogar y yo no significamos nada sino un motivo para deprimirte; ¿sabes algo?, me parece que tienes dividida tu cabezota; ¿No te recuerdas de nuestro perrito cuando era un cachorro?, que ilusión nos daba; estaba lleno de energía, de alegría, jugueteaba todo el día y parecía un loco endiablado y ahora lo vemos echado durmiendo y solo se levanta para comer y dar unas vueltecitas; es lo normal de la vida y así somos nosotros ¿no crees que es así?. Por supuesto, hay una diferencia: nuestro perrito no tenía ambiciones ni sufrimientos por ser algo y nosotros sí.
-Él: lo único que sé en este momento es que tú eres para mí como un oasis cuando llego a casa, después de haber estado en la selva del cruel trabajo.
-Ella: entonces, ¿por qué trabajas tanto y no estás en el oasis de tu esposa?
-Él: para serte sincero, adoro el poder y adoro que me admiren pero tengo que confesarte algo: el miedo siempre me acecha y me carcome por dentro; lucho por aparentar seguridad y la gente se lo cree pero por dentro sufro por muchos miedos que tengo sobre todo a mi edad y me pregunto muchas veces si tengo que seguir luchando así y, tú me das seguridad para seguir.
-Ella: me cuesta entender todo eso que me dices y te digo que eres contradictorio, mira, todo tiene un precio, tú tienes el tuyo y yo tengo el mío, aquí, muchas veces sola en esta inmensa mansión yo tengo miedo a la vida porque la soledad me corroe el alma; no sé si luchar contra el miedo sea lo mejor; quizás lo mejor sea patearlo con una mirada de perversa indiferencia.
-Él: cariño, no sabes cuánto te quiero; me das fuerzas para seguir porque me fascina escuchar todo lo que me dices después de escuchar todo lo que dicen en las reuniones de trabajo.
-Ella: yo también mi ángel amado y adorado y quiero decirte algo por tu bien, porque te quiero: aceptemos que estamos mayorcitos y llenémonos de energía nueva y de ilusión de vida; ¿podría ser mágico, no crees?
-Él: tengo 75 años y a esta edad me espanta la muerte porque no viviré más de 20 años más; es terrible y espantoso; toda mi fama, toda esa gente que me admira, todo mi poder se desvanecerá; ¿A dónde irá todo eso?¿qué será de mi?; ¿a dónde irá todo ese esfuerzo?; que desperdicio tan grande.
-Ella: mi amado, cuando estemos muertos ya no será nada de nosotros y no sabremos nada de nosotros, entonces ¿para qué preocuparse?; lo peor es que estamos vivos y somos unos campeones de la preocupación; a mí también me asusta la muerte y no ser nada pero pienso que si no comprendemos que es así no disfrutaremos lo que nos queda de vida; ¿no te parece?. Te propongo ir a la terraza y tomarnos un vino mientras dejamos nuestras alborotadas cabezotas tranquilas y en paz.
-Él: es la mejor idea de este día, disfrutémoslo.
Filosofía desde un espacio mental vacío: sin contenido alguno de condicionamientos (de ningún tipo); ni religiosos, ni nacionalistas, ni políticos, ni doctrinarios, ni ideológicos, ni de ninguna corriente filosófica. Una visión a la capa más profunda del ser humano: el ego, el miedo y el placer y, sus consecuencias y proyecciones en el desenvolvimiento de las personas y la sociedad. Nuestras idealizaciones nos separan brutalmente de la realidad.
Mostrando entradas con la etiqueta MIEDO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MIEDO. Mostrar todas las entradas
miércoles, 15 de diciembre de 2010
miércoles, 10 de marzo de 2010
INCERTIDUMBRE
A medida que transcurre el tiempo la gente cada vez tiene menos seguridad en muchos sentidos.
Hace unos 30 años la gente tenía certeza y certidumbre a futuro en cuanto a beneficios sociales, seguridad laboral, pensiones, servicios médicos y otros.
Un individuo con incertidumbre es incapaz de reflexionar sobre las situaciones que ocurren a su alrededor y en su país. El miedo a la incertidumbre del futuro le obliga a descuidar su situación presente.
Los gobernantes saben todos estos aspectos de la psicología social; ellos saben que el individuo con certezas limitadas en el tiempo es un ser fácilmente dominable y dócil; la incertidumbre es uno de los mejores aliados de los políticos.
Visto al contrario: cuando un individuo tiene certidumbre y seguridad en su futuro es capaz de meditar, reflexionar y reclamar sus justos derechos que le corresponden y que muchas veces el estado se los niega de manera sutil y soslayada.
No es un secreto (o quizás si) que los políticos gobernantes velan por los intereses de los poderosos (de manera disimulada, claro está) y sin embargo hacen ver a la sociedad que trabajan duramente por ella. Seamos claros, lo que hacen ellos por el pueblo es lo mínimo que tienen que hacer por obligación y no tienen porque ufanarse de haberlo hecho; lo que se pide es que hagan mucho más y proporcionen bienestar y satisfacción al colectivo.
En lugar de mejorar la situación de la gente, cada vez empeora más: tiene que trabajar mucho más con trabajos no permanentes e inseguros, pierde reivindicaciones y le aumentan los impuestos. Se hace cada vez más difícil obtener un crédito hipotecario para vivienda, sin embargo cuando la banca anda mal el gobierno de manera diligente y expedita les socorre con los fondos de reserva que le corresponden a toda la sociedad y no a un grupo selecto. Esto ocurre en muchas partes del mundo en mayor o menor grado.
¿Existen gobernantes que sean capaces de pedirle cuotas de sacrificio a los grupos poderosos en tiempos de crisis, tal como si se lo piden al pueblo?, mientras el colectivo viva en incertidumbre y miedo será incapaz de exigir sus reivindicaciones y reclamar sus derechos. La mente debe estar tranquila para ver la realidad y la verdad
Hace unos 30 años la gente tenía certeza y certidumbre a futuro en cuanto a beneficios sociales, seguridad laboral, pensiones, servicios médicos y otros.
Un individuo con incertidumbre es incapaz de reflexionar sobre las situaciones que ocurren a su alrededor y en su país. El miedo a la incertidumbre del futuro le obliga a descuidar su situación presente.
Los gobernantes saben todos estos aspectos de la psicología social; ellos saben que el individuo con certezas limitadas en el tiempo es un ser fácilmente dominable y dócil; la incertidumbre es uno de los mejores aliados de los políticos.
Visto al contrario: cuando un individuo tiene certidumbre y seguridad en su futuro es capaz de meditar, reflexionar y reclamar sus justos derechos que le corresponden y que muchas veces el estado se los niega de manera sutil y soslayada.
No es un secreto (o quizás si) que los políticos gobernantes velan por los intereses de los poderosos (de manera disimulada, claro está) y sin embargo hacen ver a la sociedad que trabajan duramente por ella. Seamos claros, lo que hacen ellos por el pueblo es lo mínimo que tienen que hacer por obligación y no tienen porque ufanarse de haberlo hecho; lo que se pide es que hagan mucho más y proporcionen bienestar y satisfacción al colectivo.
En lugar de mejorar la situación de la gente, cada vez empeora más: tiene que trabajar mucho más con trabajos no permanentes e inseguros, pierde reivindicaciones y le aumentan los impuestos. Se hace cada vez más difícil obtener un crédito hipotecario para vivienda, sin embargo cuando la banca anda mal el gobierno de manera diligente y expedita les socorre con los fondos de reserva que le corresponden a toda la sociedad y no a un grupo selecto. Esto ocurre en muchas partes del mundo en mayor o menor grado.
¿Existen gobernantes que sean capaces de pedirle cuotas de sacrificio a los grupos poderosos en tiempos de crisis, tal como si se lo piden al pueblo?, mientras el colectivo viva en incertidumbre y miedo será incapaz de exigir sus reivindicaciones y reclamar sus derechos. La mente debe estar tranquila para ver la realidad y la verdad
Suscribirse a:
Entradas (Atom)