TOMADO DE: E-FARO.INFO (PAGINA WEB CARICATURAS Y HUMORISMO)
Filosofía desde un espacio mental vacío: sin contenido alguno de condicionamientos (de ningún tipo); ni religiosos, ni nacionalistas, ni políticos, ni doctrinarios, ni ideológicos, ni de ninguna corriente filosófica. Una visión a la capa más profunda del ser humano: el ego, el miedo y el placer y, sus consecuencias y proyecciones en el desenvolvimiento de las personas y la sociedad. Nuestras idealizaciones nos separan brutalmente de la realidad.
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jueves, 18 de julio de 2013
viernes, 5 de octubre de 2012
LA MENTIRA ESTA EN NUESTRA ESENCIA
La mentira siempre ha existido y es parte de la esencia
humana. Esta genéticamente incrustada en los genes de la humanidad.
Para muchos, dominar el arte de la mentira es conquistar el
triunfo hacia el poder y el dinero y como cualquier arte, debe cultivarse,
refinarse y madurarse.
Cada quien, cada individuo, cada ser humano por mas
importante o insignificante que sea miente y necesita mentir para sobrevivir;
no importa en estos momentos si miente consciente o inconscientemente, el
asunto es mentir porque si.
Hoy estaba revisando los periódicos y detecte varias
mentiras gordas en el sentido de que no expresaban la verdad ni la realidad;
muchos periodistas lo hacen como un medio de obtener publicidad, utilizando mentiras depravadas que causan un gran daño a la sociedad; el colmo llega al climax cuando ciertos periódicos le hacen propagandas subliminales a crueles dictadores de otras latitudes al no decir la verdad y la realidad tal como es; claro está, para esos medios de comunicación el dinero está por encima de todo.
¿Acaso un camaleón no miente cuando se auto camufla para
engañar?
La naturaleza nos muestra infinitos estilos de engañar, de
aparentar lo que no se es, lo cual equivale a mentir.
Me pregunto: si esas criaturas de dios mienten a diestra y
siniestra, ¿Por qué no lo puedo hacer yo que también soy una criatura de dios?
Claro, por ahí vendrá alguien y me dirá: tu eres una
criatura racional y superior dentro del reino animal y por tanto no tienes ese
derecho a mentir y, por allá vendrá otro mas y me dirá: la religión prohíbe
mentir porque está escrito en los libros sagrados; no faltara quien me diga:
señor, mentir es malo. ¿Por dios, como puedo sobrevivir a tantos remordimientos?
Si un banco o caja de ahorros utiliza los fondos públicos
para invertirlos en instrumentos financieros de alto riesgo, ¿no le está
mintiendo tanto al estado como a los ahorristas?
Cuando los políticos de la oposición no denuncian públicamente
las triquiñuelas escondidas y secretas del gobernante de turno, ¿no están
mintiendo al colectivo?
Si los medios de comunicación sesgan las noticias por tergiversación
u omisión, ¿no están mintiendo al público?
Cuando los altos jerarcas de una iglesia se hacen la vista
gorda ante gravedades cometidas por subalternos, ¿no se le está mintiendo a los
creyentes?
¿Qué nombre tienen las promesas incumplidas de los políticos
populistas que llegan al poder?
En el mundo judicial muchas veces la investidura de
algunos jueces, hecha con tejido de la "legalidad", no son más que mentiras que
desgarran la justicia.
Si un personaje público, bien sea un político, un religioso,
un empresario, un artista o personaje público cualquiera, aparenta una conducta
moral intachable frente a la gente pero en su vida privada es un depravado, ¿no
es un mentiroso masivo?
En nuestras tempranas edades bombardean nuestra mente con frases tales como: no debes mentir, mentir es
malo, si mientes iras al infierno, si me mientes te parto la cara, si has
mentido te expulso del colegio.
La mentira esta tan arraigada en la esencia humana que la penalización
y el castigo es la única manera de regularla pero no de eliminarla.
Nuestro adiestramiento en el mundo de la mentira comienza en
el colegio parvulario: nos comparamos, tenemos que aparentar, cometemos errores
y debemos esconderlos, quiero ser más de lo que soy y debo mentir.
La mentira es como una gran red en la cual todos
pertenecemos y estamos interconectados; claro está, mientras más poder y dinero
tenga una persona o grupo, mayor será su capacidad de engaño y mentira y mayor
será su impunidad. ¿Cuántos presidentes no hay en el mundo que aparentan
rectitud siendo unos degenerados depravados en su vida privada?
Para sobrevivir convertimos, en muchas ocasiones, nuestra
vida cotidiana en un juego de póker en el cual hacemos uso del bluff.
¿Cómo puedo decirle a mis hijos que no mientan cuando yo
domino muy bien ese arte?.
¿Habrá alguna manera adecuada de explicarle a los niños que
esa es parte de la naturaleza humana, que debemos entenderlo y aceptarlo pero
sin incitarles a mentir?
Si no aceptamos que somos mentirosos, seremos mentirosos para siempre inexorablemente.
miércoles, 20 de mayo de 2009
HIPOCRESÍA
PARTE II
En la primera parte trate de bosquejar en líneas generales lo que es la hipocresía; en esta segunda parte intentaré delinear más concretamente algunos ámbitos de acción humana en los cuales se desarrolla la hipocresía.
Se exponen en forma genérica pero los indicios apuntan hacia donde esta lo referido; la imaginación del lector hará posible llegar a la presa.
Somos hipócritas todos nosotros que en nuestras relaciones públicas con los demás sostenemos un comportamiento y discurso que es todo lo contrario de lo que realmente sentimos hacia el prójimo. Somos hipócritas cuando simulamos lo que no somos (para presumir) y disimulamos lo que somos (no queremos, por la salud de nuestro ego, que los demás se enteren de nuestras debilidades).
Son hipócritas todos aquellos personajes públicos que presumen de cualidades morales que no tienen y esconden los vicios que tienen; se incluyen políticos, empresarios, artistas, políticos y religiosos.
Son hipócritas todos aquellos políticos e ideólogos (y también ciudadanos comunes) que defienden, simpatizan y coquetean con las políticas socialistas de otros países (generalmente “en vías de involución y subdesarrollo”) y sin embargo ellos viven en su país (desarrollado) con los más exquisitos lujos (y lujurias, en muchos casos); por supuesto, ellos se niegan a vivir ese modo de vida que le desean a los demás.
Son hipócritas todos aquellos religiosos (sean de la religión que sea) que promulgan públicamente elevados principios morales y místicos pero son desde pillos comunes hasta depravados en su vida privada.
Son hipócritas los grandes jerarcas religiosos (sean de la religión que sea) que se hacen la vista gorda ante las depravaciones sexuales (y de otros ámbitos) de sus súbditos mientras ellos (los jerarcas) incesantemente promulgan elevados principios morales. Dicho de otra forma, no hay prevenciones ni castigos hacia los súbditos sino más bien, una propensión a la impunidad y protección.
Hipocresía es hablar de revolución y justicia social y al mismo tiempo promover la pobreza, la violencia, la eliminación de la libertad de expresión, la eliminación del dialogo con los obreros y sindicatos, pedirle a los demás austeridad mientras los burócratas socialistas viven en la abundancia con los recursos del erario público.
Hipocresía es la de aquellos gobernantes que alaban la democracia y al mismo tiempo violan las leyes y la constitución sistemáticamente.
Hipocresía es hablar de revolución y cambio social y al mismo tiempo aprovechar el poder para realizar planes personales que no son otra cosa que delirios de grandeza y codicia infinita.
Hipocresía es la que tiene aquel gobernante que habla de revolución y justicia para el proletariado y al mismo tiempo degrada a éste, le miente, es cínico con él y no le permite hacer manifestaciones ni protestas, ni reclamar sus reivindicaciones.
Hipocresía es la de aquel gobernante que habla de revolución y justicia social pero soterradamente solo se entiende y beneficia a los poderosos para obtener beneficio personal.
Hipocresía es la de aquellos gobernantes que ejercen doble sentido a las leyes, favoreciendo a su grupo y perjudicando a sus opositores. Estos hipócritas, cuando deben aplicar el peso de la ley a algunos de sus miembros, no lo hacen y por el contrario, se exceden con sus detractores. Hipocresía es la de aquel gobernante que por todos los medios del poder invalida y criminaliza a todos aquellos que lo adversan.
Es hipocresía la de aquellos religiosos (de la religión que sea) que alaban y aprovechan los beneficios de la democracia pero la estructura jerárquica de su organizacion es rígida y totalitaria.
Es hipócrita aquel político que en la campaña de las elecciones presidenciales ofrece infinidad de beneficios sociales al pueblo y cuando gana solo ayuda a los poderosos grupos económicos.
Hipocresía es invadir a otro país con retorcidos argumentos de paz para luego explotarlos económicamente. Muchas veces no se invaden sino que misteriosamente aparecen horrendas epidemias o explotan misteriosas guerras civiles sin explicación alguna.
Hipocresía es hablar de paz y rechazo a la guerra y al mismo tiempo vender armas a otros países.
Hipocresía es la de aquellos ayuntamientos con el manejo de los asuntos urbanísticos en los cuales está involucrado, muchas veces, oscuros intereses y el perjuicio al ambiente; me estoy refiriendo a los casos que han sido expuestos, denunciados públicamente y ha habido sentencias.
Hipocresía es la de aquellos miembros de algunas ONG que mantenidas con el dinero de muchos países dicen actuar en defensa de los derechos humanos pero en la práctica nunca actúan de manera eficiente ni sincera para combatir los abusos, sino mas bien, aprovechan su condición para sacar beneficios económicos. En definitiva, un gran número de ONG tienen un fuerte trasfondo y todo trasfondo es una hipocresía.
Hipócritas son aquellos políticos que en vísperas de elecciones le mendigan el voto al ciudadano común y una vez que han llegado al poder se olvidan de manera lastimosa de él; eso sí, cuando se presenta una crisis en el país ayudan con velocidad alucinante y con grandes sumas de dinero a todos aquellos banqueros que han hecho desafueros financieros (por no haber sido vigilados y controlados por el gobierno); es como el premio a sus “travesuras” financieras; Es una hipocresía de esos políticos no pedirles su cuota de sacrificio a los verdaderos responsables de las crisis económicas; esos políticos son fantoches de los poderosos y por tanto, son hipócritas.
Hipocresía es la de todos aquellos voceros (todo aquel que se identifica con una posición ideológica que la promulga y defiende públicamente) tanto de la izquierda como de derecha de imponer sus valores morales cuando ellos mismos son incapaces de vivirlos.
Hipocresía son las propagandas engañosas de alimentos y medicamentos (bajo los auspicios del estado). Estas propagandas utilizan un lenguaje rebuscado que logra engañar y confundir al consumidor.
Hipocresía es la de aquellos poderosos grupos económicos (transnacionales, bancos) de ultra derecha que se manifiestan como tales públicamente pero negocian subrepticiamente con gobiernos de ultraizquierda.
En la primera parte trate de bosquejar en líneas generales lo que es la hipocresía; en esta segunda parte intentaré delinear más concretamente algunos ámbitos de acción humana en los cuales se desarrolla la hipocresía.
Se exponen en forma genérica pero los indicios apuntan hacia donde esta lo referido; la imaginación del lector hará posible llegar a la presa.
Somos hipócritas todos nosotros que en nuestras relaciones públicas con los demás sostenemos un comportamiento y discurso que es todo lo contrario de lo que realmente sentimos hacia el prójimo. Somos hipócritas cuando simulamos lo que no somos (para presumir) y disimulamos lo que somos (no queremos, por la salud de nuestro ego, que los demás se enteren de nuestras debilidades).
Son hipócritas todos aquellos personajes públicos que presumen de cualidades morales que no tienen y esconden los vicios que tienen; se incluyen políticos, empresarios, artistas, políticos y religiosos.
Son hipócritas todos aquellos políticos e ideólogos (y también ciudadanos comunes) que defienden, simpatizan y coquetean con las políticas socialistas de otros países (generalmente “en vías de involución y subdesarrollo”) y sin embargo ellos viven en su país (desarrollado) con los más exquisitos lujos (y lujurias, en muchos casos); por supuesto, ellos se niegan a vivir ese modo de vida que le desean a los demás.
Son hipócritas todos aquellos religiosos (sean de la religión que sea) que promulgan públicamente elevados principios morales y místicos pero son desde pillos comunes hasta depravados en su vida privada.
Son hipócritas los grandes jerarcas religiosos (sean de la religión que sea) que se hacen la vista gorda ante las depravaciones sexuales (y de otros ámbitos) de sus súbditos mientras ellos (los jerarcas) incesantemente promulgan elevados principios morales. Dicho de otra forma, no hay prevenciones ni castigos hacia los súbditos sino más bien, una propensión a la impunidad y protección.
Hipocresía es hablar de revolución y justicia social y al mismo tiempo promover la pobreza, la violencia, la eliminación de la libertad de expresión, la eliminación del dialogo con los obreros y sindicatos, pedirle a los demás austeridad mientras los burócratas socialistas viven en la abundancia con los recursos del erario público.
Hipocresía es la de aquellos gobernantes que alaban la democracia y al mismo tiempo violan las leyes y la constitución sistemáticamente.
Hipocresía es hablar de revolución y cambio social y al mismo tiempo aprovechar el poder para realizar planes personales que no son otra cosa que delirios de grandeza y codicia infinita.
Hipocresía es la que tiene aquel gobernante que habla de revolución y justicia para el proletariado y al mismo tiempo degrada a éste, le miente, es cínico con él y no le permite hacer manifestaciones ni protestas, ni reclamar sus reivindicaciones.
Hipocresía es la de aquel gobernante que habla de revolución y justicia social pero soterradamente solo se entiende y beneficia a los poderosos para obtener beneficio personal.
Hipocresía es la de aquellos gobernantes que ejercen doble sentido a las leyes, favoreciendo a su grupo y perjudicando a sus opositores. Estos hipócritas, cuando deben aplicar el peso de la ley a algunos de sus miembros, no lo hacen y por el contrario, se exceden con sus detractores. Hipocresía es la de aquel gobernante que por todos los medios del poder invalida y criminaliza a todos aquellos que lo adversan.
Es hipocresía la de aquellos religiosos (de la religión que sea) que alaban y aprovechan los beneficios de la democracia pero la estructura jerárquica de su organizacion es rígida y totalitaria.
Es hipócrita aquel político que en la campaña de las elecciones presidenciales ofrece infinidad de beneficios sociales al pueblo y cuando gana solo ayuda a los poderosos grupos económicos.
Hipocresía es invadir a otro país con retorcidos argumentos de paz para luego explotarlos económicamente. Muchas veces no se invaden sino que misteriosamente aparecen horrendas epidemias o explotan misteriosas guerras civiles sin explicación alguna.
Hipocresía es hablar de paz y rechazo a la guerra y al mismo tiempo vender armas a otros países.
Hipocresía es la de aquellos ayuntamientos con el manejo de los asuntos urbanísticos en los cuales está involucrado, muchas veces, oscuros intereses y el perjuicio al ambiente; me estoy refiriendo a los casos que han sido expuestos, denunciados públicamente y ha habido sentencias.
Hipocresía es la de aquellos miembros de algunas ONG que mantenidas con el dinero de muchos países dicen actuar en defensa de los derechos humanos pero en la práctica nunca actúan de manera eficiente ni sincera para combatir los abusos, sino mas bien, aprovechan su condición para sacar beneficios económicos. En definitiva, un gran número de ONG tienen un fuerte trasfondo y todo trasfondo es una hipocresía.
Hipócritas son aquellos políticos que en vísperas de elecciones le mendigan el voto al ciudadano común y una vez que han llegado al poder se olvidan de manera lastimosa de él; eso sí, cuando se presenta una crisis en el país ayudan con velocidad alucinante y con grandes sumas de dinero a todos aquellos banqueros que han hecho desafueros financieros (por no haber sido vigilados y controlados por el gobierno); es como el premio a sus “travesuras” financieras; Es una hipocresía de esos políticos no pedirles su cuota de sacrificio a los verdaderos responsables de las crisis económicas; esos políticos son fantoches de los poderosos y por tanto, son hipócritas.
Hipocresía es la de todos aquellos voceros (todo aquel que se identifica con una posición ideológica que la promulga y defiende públicamente) tanto de la izquierda como de derecha de imponer sus valores morales cuando ellos mismos son incapaces de vivirlos.
Hipocresía son las propagandas engañosas de alimentos y medicamentos (bajo los auspicios del estado). Estas propagandas utilizan un lenguaje rebuscado que logra engañar y confundir al consumidor.
Hipocresía es la de aquellos poderosos grupos económicos (transnacionales, bancos) de ultra derecha que se manifiestan como tales públicamente pero negocian subrepticiamente con gobiernos de ultraizquierda.
sábado, 25 de abril de 2009
HIPOCRESíA
PARTE I
La hipocresía y la mentira son los sustentos y mascaras de la inmoralidad.
¿Qué es la inmoralidad?, muy simple: es lo contrario de esa moral que intenta inculcarnos nuestra cultura. En la vida real y practica, todos tenemos una propensión a hacer lo contrario de lo que dicen las normas morales y cuando digo normas morales me refiero a todas las existentes en todos los campos: religiosas, políticas, comerciales, las del estado, la cultura local; cada área establece sus propias normas morales.
La hipocresía es una consecuencia de la inmoralidad generalizada y practicada por todos. Creo que la ética, a pesar de lo atrayente e interesante que es, tiene poca sustentación. El ego es el causante de las dificultades y complicaciones tan enormes que tiene la ética y de su relatividad tan inmensa. Defino el ego como el conocimiento que poseemos y que se transforma en prejuicios, trasfondos y condicionamientos es, entonces, la carga de conocimiento psicológico (exceptuando el conocimiento funcional que es aquel que me permite conducir un coche, por ejemplo).
El ser humano no nace ni bueno ni malo y, una vez nacido y adulto tampoco es ni bueno ni malo sino mas bien es una criatura provista de confusiones y contradicciones originadas por el ego; toda la actuación humana está fundamentada en este simple hecho; si realmente comprendiésemos eso (sintiéndolo en lo más profundo de nuestras fibras del alma), cambiaríamos radicalmente. ¿Tiene explicación la envidia y la vanidad fuera de lo que es el ego?.
El poder del dinero ha desvirtuado y sustituido todos los patrones morales y apreciaciones (forma de ver y entender el mundo) humanas; es el nuevo Dios al cual se adora y se debe adorar (muy por encima del Dios del templo). Si soy fea pero millonaria la gente me verá como llamativa y de interesante belleza; si me falta una pierna y soy millonaria la gente dirá de mi: que lisiadita tan hermosa; si tengo que pagar una fianza por una fechoría que he cometido pero soy millonaria, el pago de mi fianza será del uno por millón de mi patrimonio y estaré en libertad (no afectará en nada mi patrimonio); para el que no tiene dinero su fianza será del 40 % de su patrimonio, por tanto, irá a la cárcel (su patrimonio se verá gravemente afectado); esta es la razón por la cual los corruptos roban tanto: para poder pagar las fianzas y el lema es: los millonarios no pisan la cárcel. El millonario puede darse el lujo de dar clases de moral y ética y la gente le escuchará con atención, calladamente; nadie le discute pues el dinero da la capacidad de opinar con “propiedad” y silenciar a la gente; debo aclarar, que no adverso a los millonarios, sino que más bien estoy definiendo el poder y cualidades del dinero en sí mismo. Las personas adoran el dinero por el poder y seguridad (aparente) que da; ese es el nacimiento de la hipocresía e inmoralidad.
En esta época moderna el que es muy honesto no tiene muchas posibilidades de éxito y por tanto de sobrevivencia; es menester, entonces, que en mayor o menor grado uno deba utilizar argucias no muy morales para sobrevivir (o llevar una vida holgada).
El dinero proporciona muchos beneficios: vida cómoda, derroche de vanidad y reconocimiento público y, es por eso que la gente desea el dinero con vehemencia; también, visto desde el punto de vista negativo: a nadie le gusta ser pobretón, pasar penurias, ser mal visto y rechazado por la sociedad, y además tener todas las limitaciones a los placeres de la vida.
La sociedad tiene toda una normativa moral que la gente desea seguir o aparenta seguir por conveniencia, para ser respetado y no ser excluido; es prácticamente un juego (muy complicado) con guiones a seguir. El resultado final a toda esta contradicción, es la hipocresía.
Si una persona profesa valores morales propios en público (público es, por lo menos, una persona) pero a hurtadillas (de manera soterrada o furtiva) sus acciones morales son contrarias a lo que él promulga, esa persona es mentirosa e hipócrita porque alardea y presume de cualidades morales que no posee, por tanto es inmoral. Esta conducta está ampliamente ejecutada por todos, tanto por la gente corriente como por los personajes públicos (artistas, cantantes, gobernantes, empresarios, comunicadores).
La inmoralidad por sí misma no existe, lo que existe es la inexistencia de la moral. Dicho de otra forma: la moral es un ideal que se halla muy lejos en el futuro y que deseamos alcanzar; es una meta que queremos alcanzar. La inmoralidad es lo opuesto a ese ideal y es lo que realmente somos, porque existe permanentemente en nuestro presente.
La tesis fundamental que quiero sostener es que la inmoralidad (o carencia del ideal moral) existe y es propia para aquel que concibe y crea la norma moral y al mismo tiempo la viola; corolario: aquellos que son ajenos a la creación de la norma y no la cumplen, no son inmorales (mientras no se violen los principios naturales de los derechos humanos y ambientales) debido a que ellos son ajenos a la creación de la norma moral.
La norma moral tiene muchas fuentes: judicial, religioso, del estado, económico, bancario, fiscal, mediático, costumbrista y hasta familiar.
Durante unos cuantos años me he dedicado a la tarea de analizar la validez de todo ese código moral y deseo saber con mucha fuerza si lo que me han inculcado desde niña es válido desde el punto de vista del derecho natural o son simples manipulaciones a los intereses del ego de cada quien. Para mí el concepto derecho natural puede ser simplificado como el no hacer daño ni perjudicar al prójimo ni al medio ambiente (los intereses del ego de cada quien se encargaran de complicar y destruir esta simplificación).
En la segunda y próxima parte de esta entrada presentaré unos cuantos casos sobre la hipocresía a todos los niveles y ámbitos (la parte más interesante).
La hipocresía y la mentira son los sustentos y mascaras de la inmoralidad.
¿Qué es la inmoralidad?, muy simple: es lo contrario de esa moral que intenta inculcarnos nuestra cultura. En la vida real y practica, todos tenemos una propensión a hacer lo contrario de lo que dicen las normas morales y cuando digo normas morales me refiero a todas las existentes en todos los campos: religiosas, políticas, comerciales, las del estado, la cultura local; cada área establece sus propias normas morales.
La hipocresía es una consecuencia de la inmoralidad generalizada y practicada por todos. Creo que la ética, a pesar de lo atrayente e interesante que es, tiene poca sustentación. El ego es el causante de las dificultades y complicaciones tan enormes que tiene la ética y de su relatividad tan inmensa. Defino el ego como el conocimiento que poseemos y que se transforma en prejuicios, trasfondos y condicionamientos es, entonces, la carga de conocimiento psicológico (exceptuando el conocimiento funcional que es aquel que me permite conducir un coche, por ejemplo).
El ser humano no nace ni bueno ni malo y, una vez nacido y adulto tampoco es ni bueno ni malo sino mas bien es una criatura provista de confusiones y contradicciones originadas por el ego; toda la actuación humana está fundamentada en este simple hecho; si realmente comprendiésemos eso (sintiéndolo en lo más profundo de nuestras fibras del alma), cambiaríamos radicalmente. ¿Tiene explicación la envidia y la vanidad fuera de lo que es el ego?.
El poder del dinero ha desvirtuado y sustituido todos los patrones morales y apreciaciones (forma de ver y entender el mundo) humanas; es el nuevo Dios al cual se adora y se debe adorar (muy por encima del Dios del templo). Si soy fea pero millonaria la gente me verá como llamativa y de interesante belleza; si me falta una pierna y soy millonaria la gente dirá de mi: que lisiadita tan hermosa; si tengo que pagar una fianza por una fechoría que he cometido pero soy millonaria, el pago de mi fianza será del uno por millón de mi patrimonio y estaré en libertad (no afectará en nada mi patrimonio); para el que no tiene dinero su fianza será del 40 % de su patrimonio, por tanto, irá a la cárcel (su patrimonio se verá gravemente afectado); esta es la razón por la cual los corruptos roban tanto: para poder pagar las fianzas y el lema es: los millonarios no pisan la cárcel. El millonario puede darse el lujo de dar clases de moral y ética y la gente le escuchará con atención, calladamente; nadie le discute pues el dinero da la capacidad de opinar con “propiedad” y silenciar a la gente; debo aclarar, que no adverso a los millonarios, sino que más bien estoy definiendo el poder y cualidades del dinero en sí mismo. Las personas adoran el dinero por el poder y seguridad (aparente) que da; ese es el nacimiento de la hipocresía e inmoralidad.
En esta época moderna el que es muy honesto no tiene muchas posibilidades de éxito y por tanto de sobrevivencia; es menester, entonces, que en mayor o menor grado uno deba utilizar argucias no muy morales para sobrevivir (o llevar una vida holgada).
El dinero proporciona muchos beneficios: vida cómoda, derroche de vanidad y reconocimiento público y, es por eso que la gente desea el dinero con vehemencia; también, visto desde el punto de vista negativo: a nadie le gusta ser pobretón, pasar penurias, ser mal visto y rechazado por la sociedad, y además tener todas las limitaciones a los placeres de la vida.
La sociedad tiene toda una normativa moral que la gente desea seguir o aparenta seguir por conveniencia, para ser respetado y no ser excluido; es prácticamente un juego (muy complicado) con guiones a seguir. El resultado final a toda esta contradicción, es la hipocresía.
Si una persona profesa valores morales propios en público (público es, por lo menos, una persona) pero a hurtadillas (de manera soterrada o furtiva) sus acciones morales son contrarias a lo que él promulga, esa persona es mentirosa e hipócrita porque alardea y presume de cualidades morales que no posee, por tanto es inmoral. Esta conducta está ampliamente ejecutada por todos, tanto por la gente corriente como por los personajes públicos (artistas, cantantes, gobernantes, empresarios, comunicadores).
La inmoralidad por sí misma no existe, lo que existe es la inexistencia de la moral. Dicho de otra forma: la moral es un ideal que se halla muy lejos en el futuro y que deseamos alcanzar; es una meta que queremos alcanzar. La inmoralidad es lo opuesto a ese ideal y es lo que realmente somos, porque existe permanentemente en nuestro presente.
La tesis fundamental que quiero sostener es que la inmoralidad (o carencia del ideal moral) existe y es propia para aquel que concibe y crea la norma moral y al mismo tiempo la viola; corolario: aquellos que son ajenos a la creación de la norma y no la cumplen, no son inmorales (mientras no se violen los principios naturales de los derechos humanos y ambientales) debido a que ellos son ajenos a la creación de la norma moral.
La norma moral tiene muchas fuentes: judicial, religioso, del estado, económico, bancario, fiscal, mediático, costumbrista y hasta familiar.
Durante unos cuantos años me he dedicado a la tarea de analizar la validez de todo ese código moral y deseo saber con mucha fuerza si lo que me han inculcado desde niña es válido desde el punto de vista del derecho natural o son simples manipulaciones a los intereses del ego de cada quien. Para mí el concepto derecho natural puede ser simplificado como el no hacer daño ni perjudicar al prójimo ni al medio ambiente (los intereses del ego de cada quien se encargaran de complicar y destruir esta simplificación).
En la segunda y próxima parte de esta entrada presentaré unos cuantos casos sobre la hipocresía a todos los niveles y ámbitos (la parte más interesante).
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