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miércoles, 25 de diciembre de 2013

EL REBAÑO


EL REBAÑO



Me encantan los rebaños de ovejas, obedientes, dóciles, apacibles, sin pintas de arrebatos anárquicos, ni el relucir aterrante y amenazador de fauces y colmillos. Me fascina ver las escenas de cómo siguen a su pastor, todas ellas quietecillas, sin protestar ni derramar síntomas de rebeldía, que escena tan conmovedora!. Que chocante es la altanería y la arrogancia!; no soportaría ver el desorden de una oveja con la iniciativa de salirse de su grey, causándole problemas a su paciente y consecuente pastor; la ovejas son un medio y como tal deben ser controladas por el bien del fin; por eso adoro a las ovejas tranquilas y con movimientos simétricos y armónicos.

Es por ello que siento pasión por ellas, porque son lo opuesto a las odiosas y cínicas hienas que se organizan perfectamente desafiando al majestuoso rey león. Las cabras montesas salvajes me encolerizan y me patean la paciencia; cada una de ellas quiere hacer lo suyo, por su lado y a su manera; anárquicas montesas; pareciera que tiene una fuerza interna de la aspiración y ambición animal más salvaje. Hay que estar claros como la fuente de agua de la alta montaña; los pastores tienen plenos derechos sobre los rebaños; tienen derechos sobre la lana, la carne y la leche, y hasta sobre las pezuñas; ¿pueden acaso las hermosas plebeyas cuestionar esto tan simple?.

Que dolor tan terrible seria para el pastor cualquier brote de protesta y rebeldía por parte de su rebaño. Por ello, el pastor siempre debe estar atento y alerta al mas mínimo movimiento extraño y sospechoso; siempre debe estar vigilante; distraerlas y mantenerlas ocupadas, jamás permitirles estar ociosas; entretenerlas todo el tiempo, paseándolas de un lado a otro; el entretenimiento es la mejor arma para el fin; Su fiel guardián el perro hará su trabajo de vigilancia a perfección para que ninguna de ellas desentone y cause problemas al pastor. 

Cuando se entretiene continua y obstinadamente al rebaño se logra la hipnotización. Por otra parte, ¿sería justo iguales derechos para la oveja, el perro y el pastor?. Pienso que el orden lógico sería primero el pastor, luego el perro guardián y finalmente el rebaño en cuestión (cinismo).

Que mas cuidado pueden pedir las ovejas que permanecer en ese orden tan delicadamente impuesto y protector, por el perro y el pastor; con eso basta y sobra. El arte de imponer el orden en los rebaños es en realidad muy simple aunque tenga infinitas maneras y estilos; el principio es desconcertar y distraer permanentemente; el pastor y el perro deben saber combinar y jugar estos dos ingredientes; deben mantener siempre al rebaño en actividad controlada y distraída. En el momento en que se dejen a su merced, una fuerza sobrenatural y desconocida hace que tomen su propio rumbo y destino natural; eso seria el fin y no se debe permitir; todo sea por la lana, la leche y la carne, y las pezuñas que legítimamente pertenecen al pastor.

Para mi, la cabra montesa salvaje sigue siendo muy chocante y repulsiva; siempre quiere ir por su lado y a su voluntad; no soporto su propensión a subir las empinadas y escarpadas cuestas y escalar todo el tiempo; permanentemente rompiendo el orden de lo predecible y, si a doblegar hablamos, son para matar. ¿Acaso se puede hacer un rebaño de cabras montesas salvajes en orden?; sería un contrasentido y una contradicción; además pienso, que en rebaño serian muy desagradecidas y no se adaptarían al orden y a la esmerada atención. No debo ser pesimista, es casi seguro que controlándoles el hambre y su loca diversión, se someterían igual que las ovejas del rebaño del pastor.

"LOS POLITICOS SON LOS PASTORES DE LOS HUMANOS"