miércoles, 23 de diciembre de 2015

EL ESCLAVO PERFECTO

¿Cuál es el esclavo perfecto?
Aquel que sea ordenado, muy obediente y sumiso.
Para el amo, el esclavo perfecto no debe reclamar bajo ninguna condición; más aun, tan siquiera debe pasarle por su estrecho cerebro la idea del reclamo.

El esclavo ideal para el amo es aquel que aún siendo atropellado y humillado muestre alegría y deseos de vivir y se interese por el entretenimiento pero eso sí, sin descuidar su trabajo.
El amo necesita esclavos eficientes, rendidores que se preocupen más por el trabajo del amo que por el bienestar propio. El esclavo debe entender de manera automatizada que primero están los intereses del amo y luego está la familia del esclavo.
El esclavo debe entender desde que nace que toda su vida se la debe al amo y sin él, no sería nada. Debe orar todos los días por no perder su trabajo de esclavo y desearle al amo mucho éxito en su empresa.

El primer mandamiento del esclavo debe ser: amar al amo y al trabajo de esclavo sobre todas las cosas.
El peor pecado capital que puede cometer un esclavo es reunirse con otros esclavos de manera clandestina con el fin de mejorar sus condiciones y obtener mejor trato de esclavo. El amo llama a esto un acto de conspiración el cual será muy fuertemente penado.
Todo, absolutamente todo lo que atente contra el amo es conspiración y debe ser fuertemente castigado de tal manera que no se le ocurra a otros esclavos repetir ese atrevimiento.
El esclavo tiene derecho a creer en lo que quiera y en el dios que quiera, siempre y cuando no se distraiga en sus faenas.

Es muy importante que el esclavo entienda que el malestar del amo es el fin del esclavo. Es inconcebible que le pueda ir bien al esclavo si al amo le va mal.
El esclavo podrá distraerse y entretenerse los fines de semana y ver juegos deportivos de manera que al entrar a su rutinaria esclavitud del lunes comience con mucha energía para así ser muy productivo al amo.

Pero, ¿Quién es el amo?
El amo es el sistema económico guiado por unos pocos poderes económicos y políticos.



3 comentarios:

emejota dijo...

Las religiones inevitable refugio de esclavos emocionales. Para romper esas cadenas no queda otra que renunciar al ego. Algo contrario a las reglas inconscientes de la vitalidad. Sin solución salvo que el dolor intenso y profundo invite a romperlas. Me parece.
N.B. El fanatismo deportivo, musical, etc. pueden sustituir al fervor religioso.
Felices días, todos.

Antonio Lázaro dijo...

Tu blog me parece interesante y necesario. Las reflexiones de tus escritos me parecen excelentes.

luis de vargas dijo...

Me he apropiado de alguna de las ideas vertidas en este blog para incorporarlas al mio, por supuesto citando las fuentes, por considerarlas muy interesantes. Enhorabuena y a seguir. Abrazos
Blog Luis de vargas