sábado, 28 de junio de 2014

ESTADO DE NO BIENESTAR Y FALSOS PROFETAS



(Profeta: Hombre que habla en nombre y por inspiración de Dios.)

Cuando en un país hay malestar, comienzan a merodear los falsos profetas y, alerta, cuidaos de ellos porque son los timadores sociales recubiertos con ropaje de esperanzas y hermosas ofertas, por supuesto, engañosas. Son hermosas ovejas que llevan por dentro a una manada de hienas hambrientas.

En estos tiempos hay que estar muy cautelosos con aquellos que dicen ser salvadores de los pobres y desvalidos o, para ser más directos: de todos aquellos que las pasan canutas.

Muchas veces los políticos acercan el destino de un país hacia el barranco más peligroso que puede haber: el de los frustrados, el de los resentidos sociales y el de los que odian las diferencias sociales. Una vez llegados a este punto, ya es tarde y no hay retorno; la ley de la entropía  social es infalible.

Cuando se alcanza ese barranco se está en presencia de las aberraciones políticas, sociales y judiciales más espectaculares y escalofriantes de la vivencia humana.

Hoy en día, con toda seguridad, aquellos que presumen de Robin Hood, no son más que  buscadores de fama, fortuna y poder pescando en medio de un mar de frustraciones. Generalmente son locuaces y saben expresar y exacerbar  muy bien el malestar de la población (todos son populistas, esperanzadores y saben expresarse demasiado bien para convencer a los incautos).

La situación económica actual se presta a caer en tentaciones de ofrecimientos hermosos y reconfortantes a esperanzas futuras. El caldo de cultivo se está cocinando, y muy bien. Lo más irónico es que los banqueros e inversionistas obtienen las máximas utilidades aprovechándose de estos parlanchines de hamelin.

Los políticos inician la peligrosa desigualdad social cuando inclinan injusta y cruelmente la balanza de los tributos y ventajas. Cuando los poderosos y transnacionales pagan miserias de impuestos comparado con lo que pagan las clases más bajas, el germen del malestar social comienza a infectar a la sociedad. Regresar a los tiempos de bienestar se hace cuesta arriba por no decir imposible (de nuevo, la ley de la entropía social y desorden)

Los políticos son inmensamente incorregibles; ellos llevan de manera terca e indefectible el  rumbo del país. Solamente entienden la desgracia que produjeron cuando son execrados por los tiranos populistas; aquí cabe el refrán: cuchillo en barriga ajena no duele.

Cabe destacar que he achacado las culpas a los políticos y realmente  son los poderes económicos los que utilizan a las marionetas de los políticos para ejecutar sus malevolas metas.

Ya sobran los despiadados tiranos en el mundo que han llegado al poder con falsos ofrecimientos incumplidos, sembrando previamente sus hermosos  e incendiarios mensajes; los peores son los incultos populistas bananeros.  Para ganar adeptos utilizan enormes cantidades de dinero del Estado hasta que lo dejan en bancarrota; se produce entonces una cadena de situaciones económicas totalmente desastrosas para la paz del  pueblo: inflación, baja productividad, desempleo, escases, distorsión del estado de derecho, polarización de clases sociales (muchos con malestar y pocos con mucho bienestar), aumento de la delincuencia atroz, ineficiencia y corrupción de los funcionarios públicos, endeudamiento del país, muy bajo poder adquisitivo de un gran sector de la población y la lista sigue mucho mas.

Los discursos sociales deben escucharse con mucha atención en estos tiempos que reina el dios dinero y el malestar. Alguno de los dos debe ganar con diferencia.

Cuando estos depravados llegan al poder es casi imposible zafarse de ellos y lo que antes era una vida difícil se torna en un calvario dantesco insoportable.

Llegan al poder, establecen inmediaticamete una constituyente, cambian las leyes y se perpetuán en el poder como asquerosos dictadores que solo causan daño y desgracia en un pueblo básicamente ignorante ( no de ciencias sino de conciencia)

Hay varios dictadores crueles, depravados y energúmenos (hay unos cuantos en el mundo actualmente), que inoculan cuantiosas cantidades de dinero en varios países a su conveniencia para que germinen estos nuevos dictadores. Se están dando casos en la actualidad los cuales llevaran a sus países a las peores ruinas que se puedan imaginar.

¡Mucho cuidado Europa, que andan rondando por ahi, acechando a los incautos resentidos. En América ya empezó el triste show.

En tiempos difíciles, las debilidades y tentaciones se magnifican y la ira e indignación crecen como los hongos. La inconformidad y el malestar son el mejor terreno para estos labradores del mal.

Desgraciadamente escasean de manera alarmante los Gandhi y los Mandela, quienes están en franca extinción; por tanto, debemos aprender a cuidarnos, desconfiar y sobre todo a prevenir, poniendo atención y no esperanzarrnos en “salvadores” que nos crucifiquen.

“La sociedades son como los bosques: una chispa pasa desapercibida pero el incendio afecta a todos por un largo tiempo inexorablemente”



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